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dimarts, 27 de març del 2012

De conferencia en conferencia se te aclara la conciencia

Vale, admito que lo del título puede que haya sido una gracia con la que solo me voy a reír yo, pero es que iba a escribir “de conferencia en conferencia y tiro porque me toca” y entonces he pensado que no podía escribir eso porque estaría traicionando a mi yo traductor. Si hay una rima en el original, hay que intentar mantenerla siempre que se pueda, es mi convicción, así que tenía que arreglarlo de alguna manera. Además, me va bien andar inventando rimas para ir entrenando antes de ponerme a hacer el trabajo final de doblaje, que consiste en traducir un clip de dibujos animados con cancioncitas incorporadas. Concretamente, este es el vídeo: 






Pero bueno, dejando de lado mis numerosos deberes como estudiante del MTAV (admito que a veces me gusta un poco regodearme contando mis cosas del máster para darle envidia sana a mi amiga Laura), os voy a hablar de lo fantásticos que han sido estos días pasados. Sobre todo el jueves y el viernes, porque tuve la oportunidad de asistir a la Second International Conference on Translation and Accessibility in Video Games and Virtual Worlds y me encantó la experiencia.

La verdad es que yo ya era muy consciente de mi amor por los videojuegos y de que era una de las cosas del máster que más me llaman la atención, pero el hecho de asistir a estas conferencias ha hecho que aumenten tanto mi curiosidad como mis ganas por intentar adentrarme en este campo de la traducción. Durante esos dos días pude disfrutar de charlas y más charlas de traductores profesionales de distintos temas que me parecieron interesantísimas porque descubrí nuevas formas de ver las cosas y nuevos proyectos que me parecieron geniales. Otra de las cosas que más me gustó fue que los participantes de las conferencias no fueran sólo traductores: también hubo ponentes que no tenían nada que ver directamente con el campo de la traducción porque venían del mundo técnico. Juntar a gente de diferentes disciplinas (que están, de alguna manera, relacionadas) para que expongan sus ideas y diferentes puntos de vista me parece una idea estupenda porque así es como puede haber comunicación y así es como un engranaje (como es el proceso de traducción) puede llegar a funcionar bien. Además de todo eso, también está el hecho de que, por algún motivo, ver a una de tus compañeras del máster dando una charla que crea furor te llena de orgullo y satisfacción. Otra de las cosas que me animó de las conferencias es que éramos todos relativamente jóvenes. ¿Por qué me alegro de eso? Porque, como dijo una de las organizadoras en el acto de cierre, si sólo la gente joven asiste a los eventos relacionados con este campo profesional significa que los más mayores no están interesados en él y que, por tanto, puede que haya un abanico más amplio de posibilidades para nosotros, los newbies. Además de eso, asistir a las conferencias me ha hecho recordar que tengo un trabajo final en el máster y hace tiempo tuve una idea para hacerlo sobre videojuegos. Así que, le enviaré un e-mail a mi querida profesora para preguntarle si mi idea sería viable (de momento sólo os diré que tiene que ver con un juego de PSP que no está a la venta en España y con el romhacking) y si me da el visto bueno me pongo con ello, porque la verdad es que me encantaría poder hacer ese trabajo. Se me ha olvidado comentar que, aparte de las conferencias, otro de los puntos clave de las jornadas del jueves y del viernes fueron los coffee breaks, las comidas y la cena; es decir, el hecho de poder socializarnos.

Aunque como sabéis, todo lo bueno llega a su fin alguna vez y, en este caso, todo terminó (al menos para mí) el viernes por la tarde, pero gracias al MTAV (lo siento, Laura) la tristeza me duró poco y el lunes tuve otra dosis de conferencias que me devolvieron a mi fantástico universo de la traducción. Esta vez, eso sí, la cosa no iba de videojuegos sino que se trataba de doblaje. Este es otro de los campos que también me interesa mucho (la verdad es que empiezo a preguntarme si hay alguno que no me interese…), aunque meterse en este mundillo es, al parecer, tremendamente más complicado. Si os preguntáis el motivo, es el siguiente: un señor muy simpático que hace mucho tiempo estudió biología y se especializó en el mundo arácnido, en su momento sabía inglés y empezó a traducir películas para finalmente convertirse en traductor audiovisual y tener ahora más de 900 películas de cine traducidas (y sí, sigue trabajando). Dejando de lado las bromas, creo que es cierto que en el mundo del doblaje existe un monopolio y que desde los estudios de doblaje buscan a los “traductores de siempre” porque les gusta su manera de trabajar. Si no, haced la prueba. Entrad en esta página: http://www.eldoblaje.com/, buscad unas cuantas películas que os parezcan conocidas y mirad quién es el traductor. Seguramente os pasará como a mí y veréis que empiezan a repetirse algunos nombres. Pero bueno, esto tampoco significa que tengamos que tirar la toalla. Puede que las películas importantes ya tengan traductores “predestinados” pero es que, la verdad, yo estoy empezando y no me gustaría hacerlo con una gran producción. Creo que prefiero empezar con cosas más sencillas e ir aprendiendo y cogiendo experiencia. 

Aunque, al revés del mundo, mi preferencia no es dedicarme al cine. Me da la sensación que casi todos mis compañeros del máster lo están cursando para poder dedicarse después a traducir películas y ese no es mi caso. Quizás incluso sería más feliz traduciendo series de televisión antes que películas, pero preferiría mucho más poder traducir videojuegos, así que creo que es lo que voy a intentar. Seguramente será difícil y tendré mucho trabajo pero bueno, quien algo quiere, algo le cuesta, ¿no? Además, si me esfuerzo mucho, mucho, mucho quizá algún día creen un juego nuevo de mi saga favorita de toda la historia de los videojuegos y me toque a mí traducirlo…


Estaría muy bien poder traducir las historias del reino de Hyrule, yo sería muy feliz. Y ahora que ya he soñado un rato despierta, creo que voy a volver a mis trabajos del MTAV.

dimecres, 5 d’octubre del 2011

¿Traductora o letrista?

Desde pequeña me han enseñado que cuando entras en un sitio es de buena educación saludar. Así que como esta es mi “entrada” en el mundo bloguero de esta temática voy a presentarme brevemente antes de empezar a escribir sobre lo que nos interesa realmente, que es la traducción (más concretamente, la traducción audiovisual). Pues bien, mi nombre es Laura, soy traductora y vivo en una ciudad pequeña de las cercanías de Barcelona. No sé en qué momento de mi vida he decidido que tener un blog sobre traducción era algo que debía hacer aunque fuera solamente por satisfacción personal. El caso es que espero poder compartir en este blog tanto experiencias como cosas que vaya aprendiendo, reflexiones o situaciones cómicas de esas que son dignas de explicar por escrito. Dicho esto, ya podemos empezar a hablar sobre nuestra querida amiga traducción, esa que tan amablemente en ocasiones nos trastoca los horarios, no nos deja dormir o nos hace obsesionarnos con los significados de las palabras y los dobles sentidos de las cosas. En la entrada de hoy hablaré sobre algo que he aprendido este año cursando el MTAV gracias a mis profesores de doblaje.
No sé si alguna vez os habéis parado a pensar qué tipo de encargos pueden determinar que un traductor tenga que traducir canciones. Evidentemente, relacionándolo con la temática del blog, esta es una parte del trabajo casi segura en algunos casos de la traducción audiovisual, como por ejemplo en la traducción para el doblaje de películas de dibujos animados. Seguro que os acordáis de más de una canción de las películas que veíais de niños. Pero, llegados a este punto es cuando empiezan a surgir dudas. ¿Hay que traducir todas las canciones? ¿Existe sólo un tipo de canción? ¿Es siempre trabajo del traductor? La respuesta a las tres preguntas anteriores es la misma: no.
Iremos por partes. No siempre hay que traducir las canciones, si entendemos que “traducir” es decir más o menos lo mismo que se decía en el texto original. Es decir, en este caso no consideramos que una adaptación en la que tenga que haber una parte de creación artística por parte de quien hace el trabajo sea una traducción propiamente dicha. Así pues, las canciones casi nunca se traducen, sino que se adaptan, sobre todo si hablamos de las canciones que van dirigidas a un público infantil.
En los productos audiovisuales no existe un solo tipo de canción y, por esta razón, la decisión que tomemos en cada caso será diferente. En primer lugar, tenemos que plantearnos si la traducción es necesaria, ya que, si la canción no tiene nada que ver con el hilo argumental de la historia, quizás no es necesario ni siquiera traducirla. También tenemos la opción de subtitularla si consideramos que lo que dice la letra es una parte importante del hilo argumental pero no es necesaria una adaptación, ya sea porque la canción aparece en mitad de una conversación o porque consideramos que sería mejor dejarla en la lengua original.

Así pues, la última duda que tenemos es la de si todo esto es exclusivamente trabajo del traductor. La respuesta, como he mencionado anteriormente, es que no. Hay algunos casos en los que no es un traductor, sino un letrista quien se encarga de adaptar la canción de un idioma al otro. Uno de los casos en los que suele pasar esto es en las traducciones de las películas de dibujos animados. Esto es así porque en las canciones de las películas de dibujos lo que interesa no es hacer una traducción en la que se diga lo mismo que en el original, sino atrapar la atención del público y que las cosas fluyan con la máxima naturalidad posible. Para ilustrar esto se me viene a la cabeza un ejemplo que siempre me ha encantado. Admiro mucho el trabajo de los tra… digo, de los letristas de Disney, porque creo que siempre consiguen este objetivo. El ejemplo que tengo en mente es de la película El Rey León, concretamente la escena en la que Timón y Pumba cantan una canción llamada en inglés “The Hula Song”. Para que veáis un poco de lo que hablo, os enseño la letra en inglés y la versión española (europea) de la canción:

Loua!

If you're hungry for a hunk of fat and juicy meat,
Eat my buddy Pumba here because he is a treat,
Come on down a dine,
On this tasty swine,
All you have to do is get in line.
Are you aching:
yup yup yup
For some bacon:
yup yup yup
He's a big pig:
yup yup
You can be a big pig too
¡Uau!

¿Tienes hambre, quieres carne cruda pa’ comer?
Toma un poco de jamón verás que gran placer.
Grasa de verdad,
buena calidad,
muestra tu mejor voracidad.
Hay chuletas.
Yep, yep, yep
Tiernas, frescas.
Yep, yep, yep
Pata negra,
Yep, yep.
es un cerdo de verdad, ¡uh!



Como veis, una versión es absolutamente diferente de la otra. Evidentemente, la canción tiene que funcionar en el idioma de llegada, así que es imposible pensar en una traducción literal, ya no sólo por el hecho de hacer el texto más cercano al público receptor, sino también porque hay que tener en cuenta la rima y la métrica de la canción y el ritmo de la música. El concepto clave para poder adaptar bien una canción es el siguiente: debes quedarte con la idea básica del original y, a partir de ahí, crear una nueva versión de la canción que funcione. Si comparáis el original y la adaptación del ejemplo os daréis cuenta de que no hay absolutamente nada que sea igual y, precisamente por eso, funciona a la perfección. El (o la o quizás los) letrista(s) de esta canción han sabido captar la esencia del original y trasladarla de una forma natural al texto en castellano. Después de aprender todo esto, la pregunta que me formulo a mí misma es: pero entonces ¿qué es lo que quieres ser, traductora, letrista o las dos? Creo que la dejaré en el aire y ya veremos por dónde me termina llevando la vida.