diumenge, 6 de maig de 2012

Prácticas masterizadas


¿Quiere pasar un mes de su vida sudando la gota gorda y sacrificando gratuitamente horas de sueño? No se preocupe, ¡aquí conocemos la solución! Sólo debe apuntarse a un Máster en Traducción Audiovisual, esperar a que se oferten unas prácticas y ofrecerse voluntario para trabajar sin cobrar. Mano de santo, oiga.

Hace ya meses que quería escribir sobre mis prácticas no presenciales pero, después del mes tan agotador que me hicieron pasar, no tuve fuerzas para hacerlo justo cuando las terminé y mi vida estos tres últimos meses ha sido bastante caótica, por definirla de alguna forma. Bien, puede parecer que lo he pasado fatal realizando estas prácticas y… realmente fue así en algunos momentos, pero no desesperemos, que no hay mal que por bien no venga y a todo se le puede sacar un lado positivo. Está claro, el lado positivo es el que seguramente ya os estaréis imaginando porque es lo “estándar”: lo bueno de las prácticas es que ganas experiencia y ves cómo se trabaja en tu campo. Una dosis de “cruda realidad”. Antes de seguir escribiendo me gustaría hacer una aclaración: aunque lo haya puesto en la “presentación” de esta entrada, el hecho de no haber cobrado por las prácticas no me supone ningún problema, ya que la organización del máster nos avisó desde el primer momento de que no tendríamos ninguna remuneración económica. Está claro que siempre hubiera sido mucho mejor poder cobrar algo, pero bueno, quien avisa no es traidor, como dicen. De todas formas, para que entendáis el estrés, voy a intentar resumir detalladamente cómo transcurrió el mes de prácticas.

Pero, ¿prácticas de qué?
A lo mejor os estáis preguntando en qué consistieron exactamente las prácticas que realicé. Pues bien, se trataba de traducir (según la oferta, subtitular) los extras y audiocomentarios de los DVD de una serie. Para ello, formamos un grupo de cinco traductoras, que éramos las que en aquél momento realizábamos prácticas con la empresa, claro. Empezamos las prácticas el día 13 del mes de enero y teníamos exactamente un mes para entregar la traducción de todos los contenidos de los extras.

El comienzo. En busca del material defectuoso.
La mayoría de traductores audiovisuales son autónomos, por lo que realizan el trabajo en casa. Ahora, la mayoría de veces, el material y todo lo que vas a necesitar te lo envían por internet, pero en el caso de estas prácticas teníamos que desplazarnos al estudio para recoger el material que íbamos a necesitar. Dos de nosotras nos ofrecimos para ir a buscar el material de todas las compañeras, ya que nos era más fácil desplazarnos hasta allí por motivos de distancia.  Todo hubiera ido bien si los materiales que nos dieron hubieran funcionado, pero no fue así. 

Pienso idear un ataque terrorista como el próximo DVD no funcione...
Teníamos un mes para realizar la traducción y casi ningún DVD funcionaba. Aquí, debo  admitir, nosotras también fallamos en algo: no comprobamos si teníamos problemas con todos los DVD, sino que sólo miramos el primero que nos tocaba traducir. Evidentemente, esto nos hizo tener que desplazarnos más de una o dos veces porque la mayoría de los DVD no funcionaban bien. Así que el tiempo se nos echaba encima y había momentos en los que no podíamos trabajar porque nos faltaba material.

¿Dónde están los subtítulos?
En nuestra oferta de prácticas ponía bien claro, “subtitulación”. A mí, personalmente, la subtitulación no me apasiona mucho y en realidad es uno de los tipos de traducción audiovisual que más cansino me resulta; no obstante, en esta vida hay que aprender a hacer de todo porque nunca se sabe y, además, estas prácticas, al ser no presenciales, eran las que yo tenía la posibilidad de realizar porque trabajo. El caso es que todas estábamos esperando aprender algo sobre subtitulación pero no fue así, ya que lo único que tuvimos que hacer fue traducir textos de unos documentos de Word. Es decir, ni aprendimos a usar programas especializados ni aprendimos ningún criterio para subtitular ni nada que tuviera que ver con la subtitulación.

Confusión en los plazos
Como ya he dicho antes, supuestamente teníamos el plazo de un mes para entregar la traducción. Cuál fue nuestra sorpresa al empezar a recibir e-mails (en tono no muy agradable, si se me permite decirlo) preguntando que dónde estaban nuestras primeras traducciones. Creo que aquí el fallo fue que hubo bastante falta de comunicación por parte del estudio, ya que nadie nos avisó de que tendríamos que ir entregando material traducido cada cierto tiempo. 
¿De qué habla este señor que me envía e-mails?
Nosotras pensábamos que tendríamos un mes para traducirlo todo, porque además, al ser prácticas no presenciales, cada una se organizaba como podía, que esa es, en principio, la idea. Por suerte, todas habíamos adelantado trabajo y no nos supuso mucho problema empezar a enviar cosas, pero hubiera sido mejor saber que nos teníamos que organizar de esa forma desde el principio para ahorrarnos problemas.

Falta de comunicación
Como ya he comentado, creo que la falta de comunicación por parte de la empresa fue algo que nos desanimó bastante, ya no solo por los problemas como con los plazos de entrega, sino también porque no se nos tenía a todas en cuenta. Está claro que si somos un grupo de traducción y se nos comunica algo a una o dos de nosotras, nos encargaremos de informar a las demás de lo que se nos haya dicho pero a veces puede resultar un poco molesto que a ti no te lleguen los mismos e-mails con información que a los demás. Aunque, sobre todo, lo que molesta es no recibir la confirmación de que tu archivo ha llegado, ya que esto te causa inseguridad y puede traer problemas. Y más si has pedido previamente una confirmación.

¡Sorpresa! No todo es negativo
No lo es. El esfuerzo de un mes también tiene su lado positivo. En primer lugar, conseguir realizar todo el trabajo en el plazo. Evidentemente, eso es un deber, pero cuando hay que combinarlo con tres o cuatro cosas más supone un reto que al ser superado es satisfactorio
Qué bien sienta esto de volver a dormir....
También tuvimos la oportunidad de visitar un estudio de doblaje que es cliente de la empresa en la que realizábamos nuestras prácticas. Esto fue una experiencia interesante ya que vimos en directo el funcionamiento de algunas de las cosas que estudiamos en clase.
Al empezar las prácticas ya se nos había comentado que nuestros nombres aparecerían en la ficha técnica de los DVD. Esta era otra motivación para seguir trabajando duro y conseguir el mejor resultado que pudiéramos. La sorpresa no fue que incluyeran nuestros nombres en la ficha técnica, sino que nos regalaron un pack de los DVD a cada una. Así pues, después de todo el esfuerzo, tuvimos nuestra recompensa y pudimos ser felices y sonreír.

¡Al fin eres mía, ansiada libertad!



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